06/09/2026
El bar de siempre está bien, pero no tiene este cielo

El bar de siempre cumple su función. Ya conoces al camarero, sabes qué pedir sin mirar la carta y te saca del paso.
Pero hay días en los que apetece otra cosa.
Días en los que no quieres el murmullo encajonado de cuatro paredes, el tráfico pegado a la acera ni las prisas por dejar la mesa libre.
A veces solo necesitas aire libre, buena compañía y perspectiva.
Cuando el calor da un respiro en la Sierra Helada
A diez minutos del bullicio urbano de Benidorm, el ritmo cambia por completo.
Cuando empieza a caer la tarde, la luz dorada baña los más de 5.000 cipreses y el calor aprieta mucho menos gracias a la brisa de la Sierra Helada. Se van encendiendo las guirnaldas de bombillas, la música suave empieza a sonar y el ambiente se transforma en un tardeo natural que no te pide nada a cambio.
Aquí no hay etiquetas ni códigos de vestimenta. Vienes como te apetece, con quien te apetece.
5.000 m² de terraza para alargar la conversación
La terraza panorámica de Mazeland cuenta con 5.000 m² de espacio exterior para sentarse a charlar sin que nadie te meta prisa.
El laberinto está ahí al lado por si te tienta el juego, pero la terraza y el bar funcionan de forma independiente:
Cerveza bien fría, copas y opciones para picar algo mientras atardece.
Espacio amplio, sin apreturas ni mesas pegadas unas a otras.
Abierto hasta las 24:00 h, para que el «nos tomamos una y nos vamos» fluya con calma y sin mirar el reloj.
El bar de siempre seguirá ahí la semana que viene. Pero este cielo, con la copa en la mano y la sierra de fondo, solo se disfruta cuando te sales de la rutina.


